Gonzo, y su lección de vida.
Ya he hablado de él, ese pequeño perro antes llamado Cartman, pero que debido a que el nombre se asemejaba mucho a la palabra KARMA preferimos cambiarlo.
Gonzo es un rottweiler de seis meses que a los tres meses perdió su ojo izquierdo en un altercado con la hembra rottweiler de la casa que parece no tener simpatía por él. Tras el incidente Gonzo mostró una sorprendente recuperación a pesar de haber perdido una cantidad alarmante de sangre. Pero su calvario no terminaría ahí, días después que había sorteado el problema de su ojo un absceso se le presentó en la parte media de la cabeza, al parecer el veterinario no se había percatado de una ligera fractura en el cráneo. El absceso le provocó una inflamación que a cualquiera impresionaría, lo sorprendente era ver al pequeño rottweiler tuerto con su gran bola en la frente corriendo en el jardín correteando a las aves que osaban aterrizar en su territorio. El absceso fue vencido y después de dolorosas curaciones a las que Gonzo respondía lamiendo la mano del veterinario un nuevo reto se le presentó en su vida. Debido a las constantes visitas al consultorio del veterinario Gonzo contrajo Parvo virus, una enfermedad que especialmente en los rottweiler resulta mortal, el pronóstico del veterinario no era alentador, esa raza no resistía el embate de dicha enfermedad.
Pero no le habíamos preguntado a Gonzo su opinión. El mismo veterinario expresó su sorpresa ante el ánimo del perro, cuando el parvo virus ataca es común ver al animal recostado las 24 horas del día con el suero en la pata delantera consumiéndose poco a poco, sólo levantándose para vomitar o arrojar sangre, el parvo virus ataca las paredes del intestino grueso perforándolo. Gonzo al parecer desconocía eso, el hecho que con el parvo virus debía de morir, o si en su sabiduría lo sabía prefirió hacerse el loco y no escuchar. Durante su convalecencia podías verlo sentado o de pie, era de por si un problema mantenerlo quieto porque se retiraba el suero de la pata y aunque bajó considerablemente de peso hasta dar una triste imagen nunca dejó de mover la cola o tratar de jugar.
“Va venciendo el parvo virus” dijo notablemente sorprendido el veterinario, “perodetecté que por la falta de alimento el intestino grueso se ha torcido y está presentado un problema de estrangulamiento, debo operarlo.”
Así que aún en convalecencia del parvo virus Gonzo entró al quirófano para que se desdoblar el pedazo de intestino antes de que se presentara una necrosis.”¿Por qué no durmieron en algún momento al cachorro? Nos pregunta la gente.
La foto habla por si misma, fue tomada hace una semana, Gonzo es un desastre, una amenaza para muebles, ropa y zapatos. Corre, brinca y ladra acosando a Tyson el rottweiler adulto que lo adora y soporta con su buen ánimo. Come como si no hubiera un mañana, juega como si fuera su último día, despierta a las seis de la mañana y no para de subir y bajar, explorar y atacar todo juguete que se atraviese en su camino, especialmente una muñeca de trapo con la que no tiene piedad.¿Qué me está enseñando Gonzo? ¿Cuál es su mensaje al soportar cuatro enfermedades mortales y sortearlas siempre con el rabo en movimiento y esa cara de “que feliz estoy el día de hoy”?
Creo que está demás decirlo.Gonzo me está enseñando a vivir.
Sergio Quiñonez


El que puedas disfrutar de tu cachorro es un justo premio a la dedicación y cuidado con que lo han tratado. Felicidades por ello. (Comment this)
Saludos!
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