
No creo que la educación y el nivel cultural de la señora le proporcionara las suficientes herramientas mentales como para darse cuenta de que nos acababa de ofender a mi esposa y a mi. (Satanás y su señora caminando por el parque, mmmmh suena a inicio de una poesía gótica) Digo… lógica simple: Los perros eran nuestros, ergo, yo soy el diablo y Viviana Doña Diabla.
El día en cuestión caminábamos tranquilamente por uno de los secos y poco limpios parques de la ciudad de Guadalajara, a nuestro lado, con su correa reglamentaria correctamente fijada a su collar de castigo iban nuestros dos Rottweiler, Tyson y Brafka (11 y 9 años). La señora venía en sentido contrario, de su mano una niña de escasos ocho años tuvo dos reacciones ante nuestra presencia: La primera fue de admiración y curiosidad por lo que deduje era una de esas inteligentes personitas que aman a los animales, la segunda fue de horror e incertidumbre cuando la acertada y poco inteligente advertencia de su madre se dejó escuchar. La niña se replegó, ocultándose tras las anchas caderas de su madre como si éstas representaran realmente una protección ante dos perros de cincuenta kilos cada uno. La señora se salió de la zigzagueante vereda y se alejó con un trote digno de las reses cuando son azuzadas. Brafka les dedicó una curiosa mirada, en sus ojos se dibujaba la pregunta: ¿Dónde está el monstruo de quién escapan?

Comentarios similares hemos recibido a raudales en México, cuando viajamos, caminamos o simplemente nos sentamos ante la puerta de nuestra casa a charlar como una familia que somos. En reuniones, cenas o comidas con nuestro círculo social no faltan los “comentaruchos” de personas desinformadas; “esos perros son muy traicioneros”, “esos perros atacan a sus dueños”, “Yo he sabido de casos en que han matado gente”. No sucede de igual manera en Calgary donde parece que la fama de Tyson y Brafka como cancerberos de Satanás no es tan conocida, pero no quiero adentrar mucho en el tema a riesgo de ser calificado como malinchista. (Pero cultura es cultura carajo… hijuela, se me salió… vengan los insultos)
Tyson y Brafka son en efecto dos animales imponentes, pero dóciles. Han convivido con personas desde que abrieron sus ojos y han jugado durante todos sus años con cuanto niño inteligente se cruza en sus caminos. (Ojo, juegan con ellos en actividad conjunta, no usándolos de juguete) Cuando caminamos por la calle o algún parque público nos encanta encontrarnos con algún niño o niña que corre hacia Tyson y lo abraza con cariño (Nos ha pasado un par de veces). El perro responde ante estas muestras de amor con su característico moviendo alegre del trozo de cola que inhumanamente le dejaron los insensatos que nos lo vendieron. En los ojos perrunos se puede observar una gran alegría por ser querido, por ser comprendido y por no ser rechazado. Brafka es menos impresionante que el macho, y tiene un estilo de demostrar cariño un tanto diferente, ella se arroja de espaldas para que le rasquen la barriga, y pone cara de foca extasiada. Es fanática de repartir lengüetazos en respuesta a una caricia o una palabra amable.
Fue la memorable película “The Omen” (La profecía 1976) la que arrastró esa mal habida fama del Rottweiler. Antes, el puesto de la raza favorita de Metistófeles era el “Doberman” (que resulta ser en realidad un descendiente directo del Rott) La fama de perro maldito del Doberman se mantuvo algunos años gracias una vez más a la fina educación impartida por la universidad de Hollywood a través de la televisión a nuestro impresionable pueblo. “El asalto de los dobermans” fue la sosa película de acción que le creó la peyorativa imagen a este pobre perro. Sin embargo el doberman pasó rápidamente a la historia luego que en la Profecía un Rottweiler hace un protagónico como protector del pequeño Damian Thorn. El perro no solo cuida las espaldas del niños sino que también la hacía de Hitman de Lucifer, acabando con aquellos osados mártires que trataran de atentar con la vida del Anticristo. Desde el día en que se presentó la película en México La suerte del Rottweiler quedó sellada, y las secuelas que le continuaron solo ayudaron a agravar la imagen estereotipada del pobre animal. (Si mal no recuerdo el perro vuelve a aparecer en la tercera ya que Damian es un portentoso Tycoon)
Fue así como nació la fama del Rottweiler de “El Perro Del Diablo…”
Es verdad que el Rott es un excelente guardián, así como un formidable protector de la familia, y también es cierto que ostenta el impresionante récord de mayor número de libras de presión en su mordida (3,000 libras de presión) y que no es una raza que suela intimidarse con facilidad, pero que sean del Diablo…
Al Rottweiler no le gusta vivir en soledad (como a la gran mayoría de los perros) si uno abandona a un Rott en una bodega con la idiota idea de que cuidará la propiedad que no le sorprenda al dueño que un día cuando llegue a revisar la bodega el perro haga su trabajo y lo ataque… El Rott debe de tener un dueño, no puede vivir sin control.
Así son en realidad Tyson y Brafka, un par de perros viejos que adoran la compañía humana y que se muestran muy cómodos en medio de la sala cuando hay una reunión familiar, escuchando las tonterías que los humanos a veces solemos decir. Los he sorprendido algunas veces mirándose mutuamente como si telepáticamente se mofaran de nuestros problemas humanos.
Pero eso sí, cuando hay que proteger la casa y a los suyos Tyson y Brafka demuestran que no se les olvida cual es su principal labor. Siete años atrás mi esposa regresaba de casa de su madre por la tarde, en aquellos tiempos la cochera de nuestra casa en Guadalajara carecía de reja automatizada, por lo que Viviana descendió del vehículo y abrió la reja, una vez introducido el vehículo se dispuso a cerrar la reja cuando un volkswagen se subió a la banqueta y del asiento del pasajero descendió un tipo que se metió corriendo a nuestra cochera mientras el chofer esperaba. El intruso tomó de los brazos a Viviana para introducirla de nuevo a nuestro automóvil, lo que el incauto ignoraba era que Tyson viaja en el asiento trasero, (Como lo hace desde que era un cachorro). Lo que a continuación aconteció hay que narrarlo en imágenes mentales fragmentadas, porque así dice Viviana que lo vio pasar: Primero escuchó desde el asiento trasero un rugido bajo y profundo, proveniente de un pecho ancho y fuerte, un rugido de esos que uno no deseara escuchar entre los matorrales en un bosque por la noche, luego la exclamación de sorpresa del intruso sazonada con los adjetivos latinos que ya conocemos, a continuación el sonido de un par de pies humanos emprendiendo una desesperada carrera seguidos por el raspar de uñas caninas. El Volkswagen arrancó sin esperar a su compañero, cuando Viviana reaccionó… y corrió hacia la calle solo alcanzó a ver a un tipo escapando ahora sí “Como alma que lleva el diablo”, un Volkswagen más adelante que se detuvo uno segundos para dejarlo abordar y un Rottweiler pisándole los talones y las llantas al compacto. Viviana llamó a Tyson y éste obedeció regresando a casa.

Sí, Tyson y Brafka los graciosos y juguetones gigantes caninos recibieron cuatro años de entrenamiento en guardia y protección, Tyson se graduó con honores, Brafka, una perra más inclinada por resolver los problemas a lengüetazos pasó apenas de “panzanso”. Pero a pesar de ser buenos guardianes estamos convencidos que son mejores compañeros de juegos infantiles, pero más aún… Son los mejores amigos.