
Saru mo ki kara ochiru (Hasta los monos se caen de los árboles) es un antigüo proverbio japonés que hacer referencia a lo natural de cometer errores. Si un mono que ha nacido y ha pasado la mayor parte de su vida entre las ramas de los árboles termina cometiendo un error y aterrizando en el suelo, cualquier experto puede equivocarse también.
Hace más o menos una semana en casa había emoción y alegría, un nuevo miembro de la familia había llegado, un rottweiler de apenas 3 meses, alegre, juguetón y aventurero. Durante 12 años hemos criado la raza, conocemos sus fuerzas y debilidades, defectos, virtudes y enfermedades que pudiesen padecer, hemos leído libro tras libro y artículo tras artículo sobre esta raza alemana, así que nos podíamos vanagloriar de ser quizá no expertos más sí “conocedores” de la raza.
Tyson y Brafka aceptaron al cachorro, le dieron su lugar y la vida en casa retomó la costumbre de educar a un nuevo perro. Sin embargo nada nos advirtió lo que iba a suceder. El día 4 de febrero nos disponíamos a salir de compras, yo me encontraba acomodando una cajas vacías y mi esposa acondicionando el lugar dónde Cartman el cachorro dormiría mientras nos encontráramos ausentes pues aún no teníamos la confianza de dejarlo solo con los perros adultos. Un chilldo agudo nos arrojó en una carrera hacia la sala, un chillido de dolor y miedo, el pequeño Cartman corría de un lado al otro sacudiendo su cabeza mientras la sangre brincaba hacia los muebles y el piso. Viviana entró en histeria, yo tomé al cachorro y entre sus sacudidas pude comprobar lo que temía, un colmillo había reventado su ojo izquierdo.
Sólo puedo decirles que me llevó siete minutos llegar al consultorio del veterinario, Cartman lloró cómo es de esperarse todo el camino junto con Viviana, siete minutos es un record en una distancia que normalmente toma veinte. Cartman se salvó, más no su ojo, el veterinario nos confirmó lo que yo ya sabía.
No podemos explicar que fue lo que pasó, quizá Cartman se acercó al perro adulto mientras este disfrutaba de su hueso para limpiar dientes, y quizá Tyson sólo intentó marcar la mordida en señal de advertencia pero atinó por accidente el blando tejido del ojo. Cuando regresamos a casa sin el cachorro que permaneció en el consultorio para observación encontramos a Brafka en el tercer piso de la casa, temblando, tenía una cortada en la nariz, quizá por haberse arrojado contra Tyson cuando el macho mordió al pequeño, no lo sabemos con exactitud, Tyson por su parte se recluyó a un rincón y ahí permaneció escondido el resto del día y de la noche. Brafka se mostró nerviosa toda la noche y parte de la mañana hasta que Cartman regresó del consultorio más aporreado que un borracho que ha insultado al campeón de peso completo de box. Desde entonces Brafka vigila la puerta de la recámara dónde Cartman se recupera de la operación, resulta impresionante ver el sentido maternal renacer en una perra que hace muchos años dejó de parir.
El día de hoy 07 Cartman corre y ladra demostrando que los que sufrimos de complejos somos los humanos. Ya come animadamente, y cuando ve a uno de los perros adultos les gruñe en actitud juguetona. Han pasado solo tres días del accidente, y el veterinario está sorprendido por su recuperación y fuerza. Cartman estaba destinado a ganar concursos de belleza pues arrastraba una generación de abuelos y padres campeones, en lugar de eso ahora como resultado de un error humano Cartman ha cambiado su destino a competir para ganar algo más importante, nuestros corazones.
Sergio Quiñonez
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