Un México de telenovela

Sólo hace falta ver unos minutos de telenovela mexicana en Televisa o TV Azteca para entender porque México es como es. Mujeres pechugonas de escotes provocativos, siempre peinadas a pesar de que la escena las muestres recién levantadas después de una orgiástica fiesta dónde con pésima actuación representaron (O intentaron representar) que se les habían pasado las copas, galanes musculosos que no se quitan el traje ni para cambiar la llanta de un auto deportivo de 50 mil dólares (Probablemente de un alto directivo de la televisora) la siempre eterna chacha, esa pobre actriz encasillada por alguna estereotípica razón en eternos papeles de sirvienta, personaje que siempre aparece de trenzas y con coqueto uniforme negro e impecable delantal blanco. ¿Se han percatado que los empresarios de dichas novelas hacen cómo que trabajan? ¡Vaya que equipos operativos tan eficientes deben de tener dichas empresas para que sus directores puedan pasarse el 99% del tiempo dilucidando si fulanita le ama o Zutanita se acostó con el chofer. Y las villanas, por amor de Dios, que villanas, todas son iguales, guapas pero con un dejo de serpientes, una mirada de úlcera gástrica y un rictus de que acaban de oler el agrio gas estomacal de alguien. Por lo visto en esta novelas no hay gris, sólo blanco y negro, bueno y malo, frío y caliente, pero nadie entra en la categoría del ”más o menos”, nadie brinca por ninguna circunstancia de un equipo al otro, ningún bueno tiene el derecho de levantarse por la mañana del lado equivocado de la cama y tener un mal día que hace que se ponga histérico, las heroínas son siempre buenas, dulces y abnegadas, nunca se les verá maltratando a un empleado o tocándo histéricas el claxón en una congestionamiento vial.
Tremenda idiotez que ni si quiera las novelas actuales según me enteré de perdida dan trabajo al gremio de escritores, pues todas son o refritos de viejas tonterías mexicanas, o copias de exitosas tonterías venezolanas, argentinas o chilenas.
Sólo hace falta ver unos minutos de telenovela mexicana para entender porque gran parte de la sociedad se comporta de una manera tan irracional.
Sergio Quiñonez

Foto por Sergio Quiñonez