Thursday, April 26, 2007

Gonzo, y su lección de vida.

 

Gonzo vino al mundo con una misión (de acuerdo a mi teoría), la de enseñarnos que lo que se requiere para ser feliz es voluntad y actitud.

 

Ya he hablado de él, ese pequeño perro antes llamado Cartman, pero que debido a que el nombre se asemejaba mucho a la palabra KARMA preferimos cambiarlo.

 

Gonzo es un rottweiler de seis meses que a los tres meses perdió su ojo izquierdo en un altercado con la hembra  rottweiler de la casa que parece no tener simpatía por él. Tras el incidente Gonzo mostró una sorprendente recuperación a pesar de haber perdido una cantidad alarmante de sangre. Pero su calvario no terminaría ahí, días después que había sorteado el problema de su ojo un absceso se le presentó en la parte media de la cabeza, al parecer el veterinario no se había percatado de una ligera fractura en el cráneo. El absceso le provocó una inflamación que a cualquiera impresionaría, lo sorprendente era ver al pequeño rottweiler tuerto con su gran bola en la frente corriendo en el jardín correteando a las aves que osaban aterrizar en su territorio. El absceso fue vencido y después de dolorosas curaciones a las que Gonzo respondía lamiendo la mano del veterinario un nuevo reto se le presentó en su vida. Debido a las constantes visitas al consultorio del veterinario Gonzo contrajo Parvo virus, una enfermedad que especialmente en los rottweiler resulta mortal, el pronóstico del veterinario no era alentador, esa raza no resistía el embate de dicha enfermedad.

Pero no le habíamos preguntado a Gonzo su opinión. El mismo veterinario expresó su sorpresa ante el ánimo del perro, cuando el parvo virus ataca  es común ver al animal recostado las 24 horas del día con el suero en la pata delantera consumiéndose poco a poco, sólo levantándose para vomitar o arrojar sangre, el parvo virus ataca las paredes del intestino grueso perforándolo. Gonzo al parecer desconocía eso, el hecho que con el parvo virus debía de morir, o si en su sabiduría lo sabía prefirió hacerse el loco y no escuchar. Durante su convalecencia podías verlo sentado o de pie, era de por si un problema mantenerlo quieto porque se retiraba el suero de la pata y aunque bajó considerablemente de peso hasta dar una triste imagen nunca dejó de mover la cola o tratar de jugar.

“Va venciendo el parvo virus” dijo notablemente sorprendido el veterinario, “pero

detecté que por la falta de alimento el intestino grueso se ha torcido y está presentado un problema de estrangulamiento, debo operarlo.”

Así que aún en convalecencia del parvo virus Gonzo entró al quirófano para que se desdoblar el pedazo de intestino antes de que se presentara una necrosis.”

¿Por qué no durmieron en algún momento al cachorro? Nos pregunta la gente.

La foto habla por si misma, fue tomada hace una semana, Gonzo es un desastre, una amenaza para muebles, ropa y zapatos. Corre, brinca y ladra acosando a Tyson el rottweiler adulto que lo adora y soporta con su buen ánimo. Come como si no hubiera un mañana, juega como si fuera su último día, despierta a las seis de la mañana y no para de subir y bajar, explorar y atacar todo juguete que se atraviese en su camino, especialmente una muñeca de trapo con la que no tiene piedad.

¿Qué me está enseñando Gonzo? ¿Cuál es su mensaje al soportar cuatro enfermedades mortales y sortearlas siempre con el rabo en movimiento y esa cara de “que feliz estoy el día de hoy”?

Creo que está demás decirlo.

Gonzo me está enseñando a vivir.

Sergio Quiñonez

www.sergioquinonez.com

 

Posted by DENKO at 19:48:49 | Permalink | Comments (6)

Thursday, April 19, 2007

Leyes paternalistas.

Circulo por el periférico de la ciudad de Guadalajara, supuesta vía rápida de seis carriles que suponía rodeaba la ciudad. El tráfico abunda aunque es fluido, varias patrullas de tránsito aparecen en mi campo visual. Delante de mi va una camioneta que ha visto tiempos mejores, la marca ha sido borrada por el paso del tiempo y su color puede no ser el original, puede ser uno de tantos que le han cubierto. A pesar de su vejez la camioneta alcanza los cien kilómetros por hora aunque la velocidad máxima en ese tramo es ochenta, su cabina lleva  4 pasajeros aunque esté diseñada sólo para dos, y lo que es peor, su caja trasera porta seis personas, dos de ellas menores de edad.

El tránsito los ve y continúa su trayecto, parece no importarle que las llantas de la camioneta pueden tener una edad similar a la del vehículo, ni que a esa velocidad el más pequeño titubeo podría causar una desgracia.

De pronto, en el campo visual aparece otra camioneta, la gran diferencia es que ésta es tan sólo un bebé, ha salido al mercado este año, su lámina refleja los rayos matutinos, es impecable, imponente, es hermosa en todo su diseño. En la cabina viajan tres personas, en la caja un adulto. El tránsito enciende su sirena, acelera y se coloca detrás de ella, por el alta voz le ordena con su mascado  léxico que se estacione en el acotamiento.

Dos pecadores, pero sólo un castigo.

La ley en México es para todos, nos enseñaron en la escuela, no hay diferencias entre los ciudadanos, me  repetía mi profesor de civismo en la secundaria. Pero ahí, en pleno periférico un representante de la ley tomó la decisión de escoger a uno de los dos infractores muy probablemente con la esperanza de que el elegido aportará una ayuda para el desayuno del policía.

Seguimos con esa loza paternalista sobre nuestra histórica espalda, perdonando algunos infractores porque “pobres, si no luego cómo se trasladan, viven o trabajan” olvidando que leyes cómo las de vialidad están para proteger a las personas, evitar que dos niños mueran debido a una inesperada ponchadura o que queden incapacitados por el resto de sus días.

Perdonamos al tianguero que bloquea las calles cada jueves sesgando la libertad del vecino a poder sacar su auto de la cochera, porque ¿De qué va a vivir el pobre hombre si no pone su puesto frente a tu casa? Perdonamos al ejército de mujeres que se sientan a supervisar el trabajo de sus hijos que piden dinero en cada esquina mientras ellas disfrutan del fresco de la sombra de un árbol y comen su almuerzo, la perdonamos porque si no pone a sus tres hijos a mendigar a riesgo de ser arrollados ¿De que va a vivir?

Hace tiempo leí en la nota roja de un diario local la siguiente noticia; Niño de 3 años es arraollado por camión en el periférico, se ha detenido al conductor. Es una noticia muy dolorosa que me afectó bastante, pero luego caí en cuenta de varias anomalías; 1. El periférico es una vialidad para camiones de carga y su velocidad promedio es de 80 Km por hora. 2. ¿Un niño de 3 años que demonios hacía caminando solo en el periférico? ¿La madre fue detenida por negligencia?

En fin, una crítica más de esta chocante sección.

Sergio Quiñonez

www.sergioquinonez.com

 

Posted by DENKO at 19:29:03 | Permalink | Comments (3)

Monday, April 16, 2007

Shutter, Están entre nosotros.

 
Me provocan profunda pereza leer a los críticos de cine cuando les vienen sus sobre dosis de intelectualismo.
Para mi “Están entre nosotros” es una buena película de horror. Sí, claro, debe uno aceptar que sigue una línea ya clásica del cine oriental, pero algunos de nuestro críticos de cine (¿De verdad de eso viven?) parece que padecen de ignomia global y para ellos toda persona de ojos rasgados es o chino o japonés.
Esta buena película de horror es tailandesa, y digo que es buena porque cumple con su cometido, ¿Cual es el fin de un film de horror? Entretener asustando,  Tun y Jane son dos jóvenes fotógrafos profesionales, la historia arranca con un accidente en una desolada carretera, Jane arrolla a una mujer y en el pánico del momento Tun le ordena que acelere y se vayan. Aquí la película empieza bien, ya que otorga al espectador una idea sobre el camino que tomará la historia.
Shutter toca en si la temática espiritual, los fantasmas, y en especial aquellos captados en fotografías. (No faltará dentro de poco el lanzamiento de la versión gringa de eso estamos seguros) Al igual que en el film japonés Ringú (El Aro) o La Maldición (The Grunge) Shutter presenta un fantasma femenino (en eso parece que los orientales si comulgan) Es aquí donde la crítica se lanza a la yugular, ya que nuestra extraña visitante se asemeja a los espíritus inquietos de las otras películas. A mi en lo particular me encantó la historia, su velocidad y sus múltiples sustos. Si eres amante del cine de horror no dejes de ver este film tailandés y agregarlo a tu colección. Es en definitiva casi igual de buena que The Grunge y muy superior a la coreana “Historia de Dos Hermanas”
Verla promete 97 minutos de saltos y entretenimiento.
Posted by DENKO at 17:16:21 | Permalink | Comments (2)